dimarts, 1 de novembre de 2016

Abuso sexual infantil




Clara y su sombra pretende mostrar en forma de cuento la realidad que viven tantos niños y niñas actualmente. El tema del abuso sexual infantil es a menudo relegado al ámbito de los profesionales de la salud y judicial –en última instancia-. Hablar de ello acostumbra a ser incómodo y difícil por parte de una sociedad que tiende a esconder aquello que le molesta. Por decirlo de otra forma, es poco común que sea un tema de sobremesa, y esto favorece su sincretismo y la dificultad para que los casos de abuso salgan a la luz. Este proyecto pretende visibilizar esta temática, sobre todo para lxs más pequeñxs, dando a conocer que existen situaciones que no son sanas ni respetuosas, que deben nombrarse para poder pararlas.

En primer lugar, es indispensable definir qué entendemos por abuso sexual infantil, para poder detectarlo con criterio y saber diferenciarlo de conductas que no son patológicas. Vamos a tomar la definición del libro de Pau[1]:

“Es aquella situación en la cual un niño o adolescente participa en actividades sexuales que violan los tabúes sociales y legales de la sociedad, que él no comprende o para los cuales no está preparado de acuerdo con su desarrollo y que, por tanto, no puede dar consentimiento.”

La mayor parte de los autores utilizan como criterio que la edad máxima de la víctima esté entre los 15 y los 17 años. Por encima de estas edades sería más correcto hablar de violación o abuso sexual. El agresor tendría que tener en el 5 y 10 años más que la víctima: 5 años en el caso de niños menores de 12 años[2], y 10 a partir de esta edad. En todo caso habría que hablar de abusadores cuando éstos tuvieran más de 15 años[3].

El abuso sexual infantil contempla dos criterios[4] a tener en cuenta:

  Coerción: En cualquiera de sus manifestaciones (fuerza, presión o engaño) debe ser considerado como criterio suficiente.
   Asimetría de edad: Impide la verdadera libertad de decisión, ya que supone en sí misma un poder que acaba con toda posibilidad de relación igualitaria.



A la larga hay estudios que hacen hincapié en las alteraciones y dificultades que experimentan las personas que lo han sufrido. Varios de ellos relacionan patologías mentales y dificultades relacionales a estas vivencias traumáticas tempranas. Por poner un ejemplo, el abuso en la infancia (físico, sexual y emocional) puede alterar la percepción de lo que representa la sexualidad y puede influenciar negativamente en la percepción y el desarrollo de relaciones íntimas y de confianza, constituyendo un factor que predispone a relaciones sexuales precoces y a errores en el uso de la contracepción[5].

Este cuento está enfocado tanto a la prevención como a una posible detección temprana. También ofrece un recurso pedagógico para todas las edades: a lxs adultxs nos facilita una herramienta con la que enfocar un tema tan delicado de tratar, a la vez que nos permite resonar con posibles vivencias de nuestra infancia, reflexionar sobre cómo las abordamos en ese momento y qué patrones hemos adquirido en relación a nuestros límites. A lxs más pequeñxs, les facilita un encuadre concreto sobre el que poder hablar de todo aquello que le sucede a Clara –y puede que les esté pasando a ellxs también-. En la etapa infantil (hasta los 7 años aproximadamente) lxs niñxs necesitan imágenes concretas sobre las que poder elaborar los conceptos abstractos que subyacen los aprendizajes. El personaje de Clara, con sus múltiples caras, expresiones, comentarios, reflexiones y decisiones es un elemento cercano a esxs peques que escuchan –o hojean- atentamente el libro. Las situaciones que vive Clara facilitan la comprensión de sus vivencias, a la vez que permiten construir un relato coherente y claro a esas edades tempranas.
Clara es una niña común. Tiene a su familia, sus amigos y amigas, sus sueños y sus anhelos. Pero de repente, un mal día, todo esto empieza a hacerse borroso en su interior. Ese día, una sombra grande, oscura y pegajosa empieza a perseguirla por todos lados.
Clara, la protagonista del cuento, es una niña común. Es esa niña que te cruzas por la calle, que se sienta en la mesa de al lado del restaurante con su familia, que ves salir del colegio con su merienda en la mano, o la que juega a esconderse entre los árboles del parque. 

Clara son todxs lxs niñxs que algún día sienten vulnerada su intimidad y tratan de tirar adelante con esa sombra que las invade por dentro. 

Clara puedes ser tú o yo. 

Hay muchas Claras sueltas que no recuerdan de dónde vienen sus angustias, que no recuerdan lo que les sucedió pero que, un día, una sombra apareció en sus vidas y la siguen arrastrando en su edad adulta. Los abusos sexuales en muchas ocasiones se olvidan, pasan a un rincón de la memoria donde sólo tiene acceso una parte subconsciente de nuestra mente. Por “suerte”, los seres humanos, disponemos de un gran aliado que nos ayuda a recordar que existen rincones internos donde se ocultan sombras no deseadas: nuestro cuerpo.

“El cuerpo habla”, habréis escuchado varias veces. Pero, ¿qué quiere decir esto? El cuerpo tiene su propio lenguaje, su código personal. A veces, en sesiones individuales o talleres donde hablamos y trabajamos sobre la sexualidad infantil, personas -y más a menudo sucede en mujeres- recuerdan abusos antiguos. Cuando la mente se relaja gracias a la visualización o la meditación guiada, el lenguaje de lo inconsciente puede aflorar más fácilmente. Nuestra memoria corporal aprovecha este “despiste” mental para emerger en forma de imagen o de recuerdo. Nos habla usando este lenguaje más visual, con el que estamos más familiarizadxs, para ayudarnos a ubicar aquello que nos dolió y que habíamos encerrado en el cuarto oscuro de nuestra memoria. Por qué no teníamos otra opción. Éramos niñxs y seguramente nadie nos facilitó los recursos que necesitábamos para poder hablarlo, ni siquiera para saber que aquello que vivíamos no era sano y no tenía por qué gustarnos, aunque las voces adultas nos dijeran que era bueno.


Todas las personas adultas llevamos en nuestro interior a nuestrx niñx interno. Me gusta visualizarlo como a una de esas muñecas matrioskas. Abres la grande, y dentro siempre hay una de más pequeña. Pues la de menor tamaño, es nuestrx propix niñx internx. Esta parte personal es el producto de nuestra infancia: de nuestras vivencias, de los mensajes parentales que recibimos, el cómo fuimos concebidas, gestadas, paridas, amamantadas y criadas durante los primeros años de nuestra Vida. Es la memoria de nuestra historia vital infantil, y claro, con el paso de los años no es adaptativo recordarlo todo, por eso nuestra mente selecciona lo que más le gusta -o lo que más necesita- para tirar adelante. Cuando el abuso sexual se da en etapas pre-verbales -antes de los 2 años- o incluso cuando el lenguaje ya está establecido pero poco maduro, la memoria consigue borrar el recuerdo, pero el cuerpo no. El cuerpo lo recuerda todo y lo almacena en su receptáculo físico. Y nos habla, ¡cada día además!, pero, en la gran mayoría, no comprendemos este lenguaje. A este lenguaje corporal le llamamos síntoma, y queremos, a toda costa, deshacernos de él sin contemplar la posibilidad que tenga algo interesante que contarnos. Los dolores de tripa, picores injustificados, cuerpo poco elástico, dientes que no salen, o se pudren con caries, o se retrasan en caer, menstruaciones dolorosas, desórdenes alimentarios, eneuresis, migrañas, etc. pueden estar ocultando algún tipo de información que subyace a nuestra memoria. No significa que tener uno de estos síntomas sea consecuencia de haber sufrido un abuso sexual en etapa infantil, sólo ser consciente que detrás de cada uno de ellos puede abrirse un mundo de información y de posibilidades personales que tienen mucho que aportarnos.

Existen también síntomas de índole más psicológica o comportamental[6] como el miedo excesivo e injustificado, pérdida de la alegría vital, trastornos del sueño y/o pesadillas, irritabilidad, hipervigilancia y sobresalto, agitación, ansiedad, evitación de lugares/personas/situaciones, etc. que cuando lxs niñxs los sufren, deben dar qué pensar a lxs adultxs que lxs acompañamos. La observación activa en la crianza y en el desarrollo vital de lxs niñxs, es una tarea básica para el bienestar infantil. Este estado de observación implica estar presente en el día a día, comprender que muchas veces lxs niñxs viven situaciones que no comprenden y que puede que se les hagan difíciles de sostener, aunque para lxs adultxs sean sucesos totalmente triviales. ¿Recordáis que antes hablábamos de las matrioskas? Bien, pues lxs niñxs no disponen de sus propias muñecas exteriores para que les protejan y les cobijen. Todavía están en proceso de empezar a desarrollarse. Su membrana de apoyo somos nosotrxs: lxs adultxs que les acompañamos en su camino de Vida. Estamos a su lado para aportarles seguridad y protección, para ofrecerles amor, sustento y comprensión.



En el caso de los abusos sexuales infantiles, las víctimas sienten esta membrana de protección muy débil, puesto que es, mayormente, un adulto de su confianza quien los perpetra. En las ocasiones más favorables, esxs niñxs tienen otro entorno cercano que les proporciona una referencia de amor sano. Es probable que, así, puedan llegar a hablarlo y compartirlo en algún momento de su Vida porqué se dan cuenta que aquello que vivieron no fue correcto. A veces, todo y tener un entorno amoroso, esxs niñxs nunca llegarán a explicarlo; ya sea por qué lxs adultxs que les rodean no disponen de recursos para poder hablar de ello, o por qué lxs niñxs no acaban de ubicar esa incomodidad que sienten como causa directa del abuso que sufren por parte de esa persona de confianza. Acostumbra a suceder que tampoco lo verbalizan cuando alcanzan la adultez, bien sea por qué lo han olvidado, o porqué les dan miedo las consecuencias que esto pueda causar en su entorno. En los casos más desestructurados, esxs niñxs tienen un entorno familiar y social que no los sostienen ni lo miran. Es en estos casos, cuando la tarea de reestablecer el vínculo sano de amor y respeto, pasa por las manos de profesionales de la salud. Su función de acompañamiento tiene como finalidad que esx niñx pueda comprender que existen lugares seguros en la Vida, y así, se permitan utilizar el potencial que poseen para su máximo desarrollo.

Las heridas de nuestrxs niñxs internxs se guardan en nuestra psique y conforman la base sobre la que construimos la personalidad adulta. En el caso de los abusos sexuales infantiles es indispensable acompañarles a sanar su herida y reestablecer la confianza con la Vida. Sólo así se convertirán en adultxs con capacidad de amar. Cuando existe una ruptura tan grande en nuestra inocencia infantil, es probable que reproduzcamos en otrxs el dolor que vivimos, o nos pasemos el resto de la Vida con síntomas e insatisfacciones crónicas. El dolor que podemos llegar a infligir es proporcional al dolor que hemos recibido. Tomar conciencia del daño sufrido en la propia infancia es la única manera de poder parar la compulsión a hacer lo mismo a lxs niñxs que nos siguen y, por tanto, parar la autodestrucción de la humanidad[7]


Es con esta mirada puesta en el desarrollo sano de la infancia que nace este cuento y su manual.

Deseo que te sirva.

Puedes encontrar el cuento en las principales librerías. En CATALÀ y en CASTELLANO.

Para más información acerca del manual, puedes consultarlo gratuitamente en el web: www.claraysusombra.com 


Elisenda Pascual i Martí
Psicòloga, psicoterapeuta i escriptora
Fundadora d'Acompanyament Familiar  





[1] Generalitat de Catalunya (1997) El llibre d’en Pau. Departamento de Sanidad y Seguridad Social. Barcelona 

[2] Existen indicios del aumento de abusos cometidos por jóvenes o adolescentes. Estudios afirman que el 20% de violaciones son perpetradas por menores de edad.

[3] “¡Eh!¡No te despistes!”. Guía pedagógica para la prevención del abuso y otros malos tratos infantiles.

[4] Idem que 3

[5] Citado de “Abus sexual en la infància i l’adolescència: relació amb la salut sexual i reproductiva i les relacions sexuals i afectives de les dones adultes”.

[6] Manual del abuso sexual. Save the Children.



[7] “Abattre le mur du silence”, Alice Miller.

dimecres, 12 d’octubre de 2016

Les rabietes


Què són les rabietes?

Les rabietes són una manifestació sana i natural dels infants per afiançar-se en el seu procès de construcció del “jo”, la seva identitat i la seva independència. Solen aparèixer entre els 2 i els 5 anys, però això no vol dir que només sorgeixin en aquesta franja d’edat.  

Les rabietes tenen una funció molt determinant en el desenvolupament infantil, i pot ser que es prolonguin en el temps i/o s’avancin en alguns infants. És en aquesta edat –al voltant dels 2 anys- quan els infants entren en l’etapa del “no”. L’utilitzen indiscriminadament, i de vegades, sense un sentit lògic i coherent. El “no” els permet diferenciar-se de l’altre i començar a identificar-se com a éssers no simbiotitzats. Enicara no saben be bé que són, però tenen clar què no són i què no volen. Com que al llarg de la seva curta experiència han rebut bastants “nos” per part dels adults, estan comprenent el poder que té aquesta paraula, el que mou en l’entorn i com genera poder. En el procés de construcció de l’autoconcepte el “no” és molt important. Portar la contrària genera moviment a aquest entorn que ja diferencien de sí mateixos/es, i afiança la mirada de les adultes envers l’infant, que ja comença a tenir eines suficients per desenvolupar la seva intel·ligència primària i comprendre que ell i allò que l’enolta no són un sol cos indiferenciat, sinó que estan en una dansa constant.


imatge: psicologoenleganes.com


Per a què serveixen les rabietes?

Abans de respondre aquesta pregunta vull fer un incís semàntic; tot sovint, les persones adultes ens capfiquem en fer-nos la pregunta del “perquè” succeeixen diverses situacions envers els infants. A mesura que passaven els anys, m’he adonat que centrar-se en el “per què?” ens sumeix en una espiral de divagacions, hipòtesis i conjectures sovint poc clares. Enlloc d’això, trobo que és molt més esclaridor preguntar-se “per A què?” li serveix a l’infant actuar/no actuar de la manera com ho fa en determinades situacions, és a dir, què en treu de benefici.

D’aquesta manera, quan ens preguntem quin és el “saldo positiu” d’un infant que viu una rabieta, segur que com a adults que acompanyem, ens és més fàcil de respondre i ens centra en “l’aquí i l’ara” d’aquesta personeta.

Per exemple:

Un infant vol menjar xocolata a tota hora –o quelcom que li agradi molt- i s’està fent l’hora d’anar a dormir. Com a adults sabem que la xocolata és molt estimulant, tant pel sucre que porta com per el cacao, així que decidim posar el límit per a cuidar que el nostre infant comenci a enfilar el camí de devallada de l’energia per a preparar-se per a dormir. Li oferim una mica de poma bullida amb canyella per si s’ha quedat amb gana. Aquest la refusa, i davant de la negativa de seguir-se atipant del que el paladar li reclama, explota en una rabieta als peus de l’armari on guardem el tresor negre.


Per què ho fa?

En aquest cas sembla obvi respondre que és perquè vol xocolata. Però el “per què?” ens duu a investigar més profund en la psique d’aquest infant; a explorar quin és l’orígen del seu anhel envers la xocolata; quin desig persegueix; quin buit tapa amb la búsqueda constant d’aquest aliment. Sabem que no és per gana, perquè refusa la poma bullida, i segueix reclamant xocolata. 

Què és el que el dolç i el sabor de la xocolata li aporta? Què calma? Quin buit omple?

Com veieu, el “per què?” va més enllà de la senzilla observació de la situació, i fa que les adultes[1] ens enrosquem en pensaments que ens desconnecten de l’infant en aquell moment. És com si per a respondre aquesta pregunta, poséssim un filtre cognitiu entre nosaltres i l’infant que amortigua la capacitat sanadora i el potencial que guardem en la mirada clara, neta i acollidora de lo que està succeïnt.


Per A què ho fa? (què n’obtè?)

Davant un episodi de rabieta, els infants obtenen, com a mínim, dos recompenses:

a)      La primera és envers l’entorn.


Quan un infant crida, pataleja, plora perquè vol xocolata, el que està clar que obtè de la situació és captar la nostra atenció envers ell/a en aquell moment i, sovint, tenir-nos alterades perquè no sabem com reaccionar davant tal explosió. Les adultes no comprenem com pot ser que es rebel·li; que no entengui que ja n’hi ha prou, que és hora d’anar a dormir i que no li va bé, etc.

Les adultes desitgem que comprengui el que li diem. Volem que sigui coherent. Ens agradaria que fos més manejable, més obedient, més “bo/bona”, més responsable. En definitiva, les adultes esperem que aquest infant sigui adult/a.

Els infants no són adults/es i no poden ser-ho. La seva capacitat biològica és molt limitada en termes maduratius. L’estructura cerebral que ens possibilita autorregular-nos i sostenir-nos com a persones adultes es diu neocòrtex, i és una “capa” del nostre cervell que segueix desenvolupant-se i madurant fins als 21 anys d’edat. Comprenent això, és senzill de veure que no podem demanar-li a un infant d’aquesta edat que integri tota l’experiència vital de regulació que tenim les adultes.

En aquest moment del desenvolupament on es produeixen més rabietes (ja hem dit que és, per norma general, entre els 2 i els 5 anys) les funcions cognitives dels infants estan regides pel cervell límibic, que és la “capa” del nostre cervell que ens assimila més a la resta de mamífers i que és on bullen les emocions, l’instint i també on es guarda el calaix de la memòria. Si observeu un documental del National Geographic sobre cadells mamífers, podreu fer grans similituds amb el tipus de relació de les cries humanes estableixen amb el seu entorn i entre els/les iguals. És una etapa on la concepció moral de la personalitat és molt incipient. La seva autorregulació passa més per lo sensorial i lo psicomotriu, i la part de comprensió verbal i cognitiva és encara molt prematura. Elles i ells no saben diferenciar encara què és bo i què és dolent. Què és el fa mal als demés. No comprenen per què les adultes no les mirem amb amor i acceptació quan senzillament són.

Segons l’Anàlisis Transaccional i la seva teoria d’adquisició de la personalitat, és a partir dels dos anys –aproximadament- quan els infants poden començar a establir ponts de manipulació conscient de l’entorn. No en el sentit maquiavèlic, sinó en comprendre que, de manera voluntària i panificada, l’entorn és una ressonància de les seves accions. Fins llavors, els bebès i els infants mes petits es regeixen més per la programació instintiva de la supervivència. Tenen el mecanismes com el plor per reclamar atenció quan la necessiten. Si això se’ls hi satisfà[2] aprenen a confiar en l’existència d’un entorn amorós que permet explotar els recursos interns suficients que tenen per fer-se veure i poder demanar el que necessiten en cada moment. Els bebès, a mesura que van creixent, també aprenen a satisfer l’instint de conservació de l’espècie i que en la raça humana passa per tenir adultes properes que els proveeixin de menjar, amor i aixopluc. Per tal que això sigui així, és molt probable que un bebè que sigui mapaternat per una adulta amb molts filtres en la seva mirada, s’hagi d’adaptar a les demandes de l’entorn i no pas a satisfer els seus desitjos.

Per exemple:

Si a un infant la persona que el/la mapaterna reiteradament el/la deixa sol/a quan plora o s’enfada, aquest infant aprendrà a “menjar-se” la seva necessitat de plorar i/o cridar per tal de satisfer a l’adulta de referència i tenir la presència necessària a prop.

És així com es van posant els pilars que sustentaran la seva personalitat futura, i aquesta base és tant important que cal cuidar-la. No podem crear infants submisos i dependents, desconnectats dels seus desitjos, motivacions i pulsions,  i a partir de certa edat demanar-los que tinguin iniciativa, que escullin la seva professió sense dubtes i que siguin capaços/es de posar límits per tal de parar possibles abusos. Si volem que els infants siguin autònoms, s’estimin i es respectin, cal que tot això els hi donem i permetem quan està a les nostres mans. I molt sovint, passa per permetre l’expressió sana del seu estat intern. Encara que ens molesti. Encara que no ens agradi. Encara que ens incomodi i variï la nostra planificació adulta[3].


b)      La segona recompensa que obté un infant d’una rabieta és interna.

Al voltant dels 2 anys d’edat, els infants entren en l’etapa egocèntrica. Això implica que tota la concepció del món gira entorn d’ells/es. Per a fer una comparativa amb la història de la humanitat és com quan, en temps medievals, a Europa es creia que la Terra era el centre de l’Univers i que era el Sol qui girava entorn a nosaltres. La mentalitat de les persones que dictaven les lleis era tant limitada i antropocèntrica, que condemnaven a mort a aquelles persones que pensaven de manera diferent (l’exemple més conegut és la història de Galileu).

Salvant les distàncies, aprofitaré aquest exemple històric de l’anomenat “antropocentrisme”, per a fer una metàfora amb l’etapa evolutiva dels infant anomenada “egocentrisme”.

Endivineu qui és el “pobre” Galileu? I qui representaria a les persones que dictaven les lleis de l’època en el nostre nucli familiar?

Doncs si, Galileu som les adultes, condemnades a una “mort-rabieta” pel govern egocèntric dels infants.
Vist així espanta, oi? Però si mirem la història en retrospectiva, veiem una evolució de la consciència cognitiva imperant[4] en aquest àmbit.
Al llarg de molts segles l’antropocentrisme ha anat minvant i ja hem après que les persones humanes no som el melic de l’existència, sinó una part insignificant dins d’un vast Univers. De la mateixa manera els infants, en el seu procés de maduració i creixement, aniran integrant la diferència d’opinions, aniran acceptant els límits amorosos i respectuosos alhora que els integraran com a eines de cura personal. És meravellós observar com un infant a partir de certa edat i fruit de les seves experiències personals pot autorregular-se i posar-se el límit de menjar xocolata a partir d’una certa hora. Ha après que això no el cuida, que l’excita i després li costa dormir, que descansa poc i l’endemà està cansat per poder dedicar-se al que li agrada. Arribar a aquí requereix d’un acompanyament atent i amorós per part de les adultes de les seves rabietes; d’una limitació pacient i comprensiva amb els seus moments passats de demanda; d’una mirada de sosté envers els seus desitjos i pulsions infantils. 

I com podem acompanyar les rabietes de manera respectuosa?

Un cop arribades aquí i havent comprès què és una rabieta i des de quin estat de desenvolupament s’origina, estem preparades per poder transformar el filtre que posem al contemplar l’escena on l’infant expressa el seu egocentrisme.

Tornant a l’exemple de la xocolata, com t’ha canviat la mirada al contemplar el teu infant fent una explosió egocèntrica al peu de l’armari on guardes el dolç? De quina manera creus que li faria bé que l’acompanyéssis? Què implicaria això en tu? Com hauries de transformar-te?

T’invito a que reflexions uns minuts sobre aquestes preguntes abans de seguir llegint. Confia en que tens la capacitat per a trobar les respostes per tu mateix/a.

Abans de seguir llegir, he de dir-te que no hi ha receptes universals. Igual que la paella és diferent segons les mans que la preparen –i possiblement igual de bona sigui el que sigui que hi afegim- la criança també. Si que és cert que l’experiència i la capacitat de reflexió i qüestionament intern ajuda a que el resultat sigui cada cop més gustós. Tot i això, no t’aferris a cap manual, guió o solució miraculosa. Si tens dubtes i res del que llegeixes o apliques et funciona, busca ajuda professional; parla cara a cara amb algú que et pugui sostenir la mirada i comprendre, que et sàpiga escoltar i acompanyar en el teu procés de descobrir com fer-ho.

El que si que et puc dir arribades a aquest punt, és que és important que tinguis en compte alguns aspectes per afrontar les rabietes.

Prevenció

Fa mil·lennis que ens han ensenyat que el sacrifici i el patiment formen part de l’evolució vital. Què passaria si poguéssim arribar a creure’ns que hi ha la “via facilis”? Un camí que, tot i no ser pla, és més portable.

Si saps que el teu infant té dificultats i li costen les transicions entre activitats, o tot és més complexe quan a les situacions s’hi suma la gana, son, fred, calor, etc., una manera de fer que el dia sigui mes fluid és poder-les preveure –com a adultes tenim la capacitat de planificar i generar una logística al nostre entorn que creï espais de seguretat i benestar per a nosaltres i els infants que acompanyem-. És a dir, que si vas a passar una tarda a la platja, recorda’t d’agafar aigua, la gorra, fruita i menjar per tal que, a més de l’experiència enriquidora de poder jugar amb sorra i aigua amb la teva companyia, el teu infant tingui les necessitats bàsiques cobertes quan aquestes apareguin.

De vegades, el fet de planificar el dia ajuda tant a les adultes a sentir que aporten qualitat i cura, i als infants perquè senten que l’entorn és segur i relaxat. I això és un preventiu de situacions on es podrien donar les rabietes amb més facilitat. De la mateixa manera, avisar-lo amb temps[5] per a fer canvis d’activitat, o marxar de llocs, ajuda a que els infants –que viuen en el temps infinit- puguin tenir una mínima idea del que succeeix en el seu dia.


No judici

Si tot i preveure possibles necessitats l’infant acaba fent un episodi de rabieta, és molt important recordar-nos de Galileu. Hem de poder comprendre la incapacitat de l’infant per posar-se al nostre lloc degut a la seva mancança madurativa. Els infants no tenen la capacitat empàtica adulta per poder-nos comprendre en les nostres negatives i necessitats. Això no vol dir que sempre hagin de fer el que ells/es volen[6], però si cal que les adultes puguem acollir sense jutjar com se senten i què els agradaria.

Per exemple:
En el moment del bany hi ha infants que els costa molt sortir de la banyera. Volen seguir gaudint del joc, de l’estona de relax i exploració lliure amb l’aigua, etc. Tot i això, hi ha un moment on ja no poden escollir i han de sortir de la banyera. Si l’infant fa una rabieta en aquell moment, com n’és de diferent des d’on actuem.

a)      “Mai en tens prou o què? Vinga!, surt de l’aigua ja! No siguis dolent i no ploris! O vols fer enfadar a la/el mama/papa? No pares? A que marxo i et quedes aquí sol/a?!”


b)      “Entenc que tens ganes de seguir jugant amb l’aigua. És molt divertit, oi? Ara ja s’ha acabat l’estona i has de sortir. Encara que ploris i cridis jo t’acompanyaré. Comprenc que no t’agradi el que et dic”.


Tot i que només són paraules el que hi ha escrit, cada una de les dues situacions descriuen estats d’ànim en l’acompanyament. Quin sents que és el teu? Quin creus que possibilita que el teu infant tingui recursos personals que l’ajudaran de cara al seu futur?

Sosteniment

Un cop s’ha donat la rabieta i hem pogut acollir el que succeïa, com podem sostenir el que es dóna a continuació?

És senzill i complex alhora. El que podem fer per sostenir el que està passant és posar molta presència i consciència a la situació. Si hem estat capaces de recordar-nos d’en Galileu, com creieu que es devia sentir quan el seu descobriment va ser soterrat i patí les burles i amenaces de l’entorn? Doncs jo crec que no es va enfonsar perquè sabia que el que havia descobert era ben cert. I aquesta és l’actitud que les adultes que acompanyem rabietes hem de poder habitar: tenir la convicció que això que succeeix és un procés sa i natural, que afiança la confiança dels infants, que els ajuda a expressar les seves inconformitats, desitjos i opinions. I des d’aquí, és molt més fàcil que ens predisposem a la paciència, a l’acompanyament calmat i comprensiu, que no pas si pensem que tenim tirans/es manipuladors/es a casa, que lo únic que volen és sortir-se’n amb la seva i esguerrar-nos la pau i la calma. Pensar en petits Maquiavels corrent pels passadissos de casa ens predisposa al càstig, l’enfado i l’autoritarisme. Ens acaba transformant amb adultes que fan un cop de mà a la taula cada vegada que la situació desborda els seus plans i necessitats. I això, crea infants que acabaran actuant de la mateixa manera. Si nosaltres, adultes amb un neocòrtex funcional, som incapaces d’autorregular-nos, com els hi podem demanar que ho facin ells/es? Penseu que els infant fan allò que veuen, no allò que els dieu, i és per això que són el nostre major mirall. Observar-nos mentre acompanyem aporta molta informació sobre com els infants sostenen les situacions de la seva Vida. Les rabietes ens ofereixen l’oportunitat de poder aportar presència, amor i respecte a les seves necessitats, alhora que en ajuda a comprendre per on estan passant i què se’ls està movent. Obrir-se a empatizar amb ells/es els ajuda a tenir el recurs per a poder-ho arribar a fer. Si criem infants amb amor, tindrem adultes que sabran estimar.



imatge: Laskurain

Contenció

Davant la frustració que pot arribar a crear un límit, els infants, com ja hem vist, fan ús de tot el seu arsenal per poder-nos expressar que no hi estan d’acord. Aquesta capacitat que tenen de manifestar la seva disconformitat i rebel·lar-se, té a veure amb l’energia agressiva. Aquesta, és una energia de supervivència i necessària per a la preservació de l’espècie –i a la llarga, de la seva personalitat-. L’energia agressiva és un contínuum que va des del pol “zero” que seria la personalitat víctima, fins al pol “cent” que seria la personalitat violenta. Els infants sans en aquesta etapa, no arriben mai als extrems. Experimenten fluctuacions entre una energia agressiva alta i una baixa. Si que és cert que hi ha infants que ja a una edat temprana manifesten la seva tendència, tot i així, cal observar a què es deguda. En una família sana, els infants tenen permís per expressar la seva energia agressiva tal i com ve, i és per això que sovint, les rabietes són tant explosives.

De vegades hi ha famílies que es pregunten per què el nen o la nena de la veïna, o els del cunyat, etc. no fa les rabietes que té el seu/va fill/a. Les comparacions són perjudicials, i sempre cal tenir en compte quin tipus de criança s’està donant, com és la família[7] i quines característiques presenta l’infant. Davant dubtes, malestars, pors o incapacitats de gestionar les rabietes, t’aconsello que consultis a una professional que et pugui assessorar a títol individual.

Què passa quan en una rabieta l’infant corre perill?

Doncs que cal cuidar-lo i, com a adultes, tenim la responsabilitat de donar seguretat a la manifestació de l’infant. La majoria de les vegades, quan un infant es dóna cops, o pica fort a algun lloc on pot fer-se mal i se’n fa, deixa de fer-ho. Un nen sa que experimenta el dolor d’haver-se fet mal, pararà aviat l’acció que li ocasiona el malestar. Per això de vegades cal esperar-se una mica a intervenir. Ningú  millor que vosaltres coneix els vostres infants i sabeu si els heu deixat experimentar amb el dolor, o per contra, els heu sobreprotegit i potser no saben autorregular-se. En aquest cas, n’haureu d’aprendre plegats/des!

Una altra cosa és quan els infants fan malbé materials que no estan preparats per a trencar-se. Per exemple, davant les rabites és comú que els infants tirin objectes, vulguin trencar joguines, fer mal a germans/es petits/es, a nosaltres mateixes com a adultes, etc. Les opcions que un infant troba d’expressar la seva energia agressiva cap enfora són il·limitades, i és aquí on les adultes hem de poder fer ús de la nostra presència i experiència per posar seguretat i límits a les situacions, això si, recordant no jutjar el que està bé o està malament. Si recordem el cas d’en Galileu, podrem posar paraules del tipus “veig que tens ganes de tirar el got al terra”/ “veig que vols pegar-me molt fort” / “veig que tens ganes de xutar aquests llibres” / etc. Recollir el que l’infant està fent li dóna una noció que està sent observat. Tot i això, hem de posar seguretat a l’espai i al material i cal fer ús dels límits[8]

Utilitzarem el límit físic i verbal, sempre posant molta presència, és a dir: posant-nos aprop seu i separant-lo del material o persones a qui vol fer mal amb una mà ferma i una mirada amorosa. Si no s’atura després de reiterar el límit algunes vegades, el que farem serà utilitzar la contenció física. Ens podem acostar a l’infant i explicar-li que com que no està respectant el límit i nosaltres no volem que faci malbé res ni li faci mal a ningú, l’haurem de contenir perquè ell/a ara mateix no està preparat per a fer-ho sol/a. D’aquesta manera, amb l’actitud d’amor i comprensió envers l’expressió del seu malestar, el rodejarem amb els braços i l’acostarem al nostre cos. Sovint, sentir-se atrapats els molesta enormement i això fa que la rabieta pugi de nivell en picat. Aquí, enlloc d’enretirar-nos i espantar-nos, és molt important que –com Galileu- creiem ferventment que això és el millor per l’infant, ja que li estem permetent de poder expressar el crit, el plor i l’enfado d’una manera segura entre els nostres braços. Per a que la contenció sigui del tot respectuosa, cal que el límit naixi de l’amor i l’acceptació del que l’infant està expressant. Que comprenguem que està enfadat pel límit que li hem posat i que pot voler-nos fer mal física i verbalment. Com a adultes que som, aprendrem a no prendre’ns-ho personalment i enlloc de mirar la situació amb ràbia i dolor, comprendrem que la seva capacitat comunicativa és tant bàsica que aquesta és la única manera que té d’expressar-nos que no li agrada gens el que li està succeïint. Obrir-nos a estimar l’energia agressiva del nostre infant, a abraçar-la i permetre’n la sana manifestació crearà un vincle molt més profund i sincer entre nosaltres, alhora que l’infant comprendrà que l’entorn que l’envolta està preparat per sostenir-lo li passi el que li passi. Si aquest acompanyament és constat i s’instal·la a la llar, els infants sentiran acceptada la seva part de llum i la seva part d’ombra, és a dir: seran acceptat de manera plena i complerta. Possibilitar espais per a què els infants canalitzin les seves emocions –per més difícils que se’ns facin a nosaltres- genera permisos per a que pugin –i puguem- manejar tot el ventall d’emocions del que estem dotades com a persones.


Recollida

Enmig d’una explosió de rabieta no hi ha cap infant –i poques adultes- que estigui preparat per aturar l’explosió emocional i parar atenció a tenir un diàleg cognitiu amb les adultes. Per tal de poder arribar a fer un tancament de la situació viscuda cal que deixem passar tota la riuada d’emocions que es generen en el context. Un cop hem mirat sense judici, hem sostingut, hem contingut amb amor i acceptació, per norma general els infants van baixant la intensitat de l’energia agressiva i acaben la descàrrega amb plor i distensió corporal. És llavors quan els adults seguim tenint un paper central: quan els infant s’afluixen, nosaltres seguim presents, amb el cor obert i la comprensió activa. Recollim la seva manifestació en forma de rabieta amb molta calidesa i tendresa, pràcticament sense posar paraules si no surten d’ells/es. Aquestes –les paraules- venen més endavant, quan ja l’infant dóna mostres d’haver-se recuperat després de la rabieta, o si ha estat molt intensa i en la fase de distensió es queda adormit/da, en podem parlar quan es desperti, o més tard quan fem un bany, un massatge relaxant o llegim un conte ven junts/es. Li podem transmetre quelcom així: “Abans/ahir/al matí/etc. has cridat i has plorat molt, te’n recordes? Tenies moltes ganes de menjar xocolata i jo t’he dit que no. T’has enfadat i volies pegar-me. I jo t’he abraçat fort per acompanyar-te. Ara, estàs més tranquil/a?”. Normalment els infants responen amb obertura davant d’això, reconeixen lo que han viscut i els ajuda a comprendre que, tot i enfadar-se i voler fer mal, les adultes els/les hem acompanyat i no guardem rencor. De vegades podem afegir com ens hem sentit, sempre utilitzant la comunicació constructiva, sense càrrega ni culpa: “A mi també se m’ha fet difícil perquè cridaves molt fort!”.  

Parlar i compartir les emocions viscudes i la intensitat que totes hem sentit ajuda en la construcció de la seva intel·ligència emocional, i és un regal per a tota la Vida.


Elisenda Pascual i Martí
psicòloga i fundadora d'Acompanyament Familiar 
www.elisendapascualmarti.jimdo.com





[1] utilitzo “adultes” per referir-me a les persones adultes, no només a les de sexe i/o gènere femení. Entenc que la criança la realitzen tant les persones que s’identifiquen amb el gènere femení com les que s’identifiquen amb el masculí, i és per això que les incloc a totes.
[2] Quan parlo de satisfer el plor d’un infant em refereixo a poder-lo acompanyar amb presència, i no desatendre’l ensenyant així a l’infant que el plor no li aporta allò per al que ha estat dissenyat: protecció i aferrament, creant un estil maparental que fomenta l’abandó.
D’altra banda, també cal observar que hi ha famílies més del tipus sobreprotector que no arriben a permetre mail que les seves criatures plorin. Això estableix una falsa creença que sempre existirà algú que, màgicament, aparegui per a solucionar totes les situacions problemàtiques, desconnectant així als bebès de la capacitat innata que posseeixen de reclamar ajuda.
[3] I això implica posar límits amorosos i respectuosos, adequats a l’edat i l’infant, que cuidin el seu desenvolupament i no castrin permanentment les seves necessitats. Vegi’s l’article sobre l’autonomia i la pseudoautonomia en aquest blog.
[4] En altres cultures, la consciencia antropocèntrica feia mil·lennis que havia quedat enrere, igual que en certes professions i individus de la mateixa Europa, com per exemple entre les bruixes, que eren condemnades per posseir coneixements que  amenaçaven el règim cognitiu imperant.
[5] El temps, per als infants petits, és el present infinit. Això vol dir que no comprenen (i no perquè no vulguin, sinó perquè no poden i no tenen el cervell madur per a comprendre les fluctuacions espacials entre el passat, el present i el futur) que les adultes tinguem pressa, anem justes i no tinguem temps per a passar estona amb ells/es. Així, quan es vol aplicar el concepte “temps” als infants petits, és molt important que el portem a lo concret. I això què vol dir? Doncs vol dir que els hem de poder plasmar el pas del temps en quelcom que, sensitivament, puguin tocar, palpar i observar. Per exemple: el pas del temps es pot marcar amb els dits de la mà que van baixant. “Queda aquest temps” –amb els 5 dits de la mà oberts-. “Ara queda aquest” – amb els quatre-. I així progressivament fins que estan tots amagats i ja s’ha acabat el joc i toca recollir, o sortir de la banyera, o anar a dormir.
[6] Vegi’s l’article sobre els "límits" en aquest blog.
[7] Vegi’s l’article sobre la “Familia i estils de criança”.
[8] idem 6.